
Hablar de Calidad de Vida no es una tarea simple. Para muchos, este término está ligado con la felicidad de las personas y bien sabemos, la felicidad como tanto estado permanente o transitorio siempre está relacionada con diferentes factores: la cultura, las creencias, la historia personal, la ubicación sociocultural y geográfica en donde cada persona nace y que finalmente se complementan para configurar su manera de sentir la vida, sus expectativas, sus metas, sus deseos, su sentido de vida. Desde esta perspectiva, no se puede hablar de calidad de vida sin considerar las diferencias individuales y desconociendo la dimensión subjetiva que la rodea.
Pero por otro lado, también debemos señalar que la Calidad de Vida tiene una dimensión de consenso que las sociedades han ido definiendo en conjunto, que constituyen el ideal de bienestar social y que se traducen posteriormente en políticas sociales. A la base de esta dimensión de la Calidad de Vida, organismos como la Organización Mundial de la Salud han comprendido la importancia de operativizar el término desde el reconocimiento de ciertas necesidades como aspectos esenciales para garantizarla y mejorarla, como por ejemplo la salud.
Así, la Calidad de Vida de las personas en el ámbito de la salud ha mejorado a lo largo de la historia. Importantes avances se han conseguido en el control de las enfermedades, en el conocimiento de la higiene, en el control de las infecciones, inmunizaciones, sistemas de abastecimiento de agua potable, entre otros. Sin embargo, existen problemáticas que permanecen y otras nuevas surgen. Esto porque la Calidad de Vida no depende solamente de la salud, sino de muchos otros aspectos. Las personas necesitan tener un trabajo satisfactorio, un ambiente sin contaminación, una vivienda de calidad.
A esto hace referencia el Enfoque de Determinantes Sociales que se ha instalado en Chile para explicar que la salud de las personas está directamente relacionada con la forma y condiciones en que vive o bien, las características sociales en que la vida se desarrolla. Así no sólo se pone atención a los cambios en los estilos de vida individual sino que principalmente se hace énfasis en las transformaciones sociales, políticas y económicas que posibiliten una mejor la calidad de vida de las comunidades y sociedades.
Para el Servicio de Salud Metropolitano Central esta idea ha sido clave para orientar las acciones de Promoción de la Calidad de Vida. Por un lado implica reforzar el trabajo con otros actores sociales para avanzar hacia una mayor calidad de vida de la sociedad y por otro lado, apunta al cambio de estilo de vida individual respecto de aquellas conductas que atentan contra el bienestar personal.
Materiales Educativos:
Taller de Autocuidado, relajación y Vida Sana
Servicio de Salud Metropolitano Central
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